Luego creces y la inocencia se hace añicos.
Las realidades de la vida se interponen en tu camino y caes en la cuenta de que no puedes ser todo lo que querias ser, que quizá tengas que conformarte con un poquito menos.
¿Por qué permitimos que los hechos y las cifras
acaben gobernando nuestra vida
en lugar de los sueños?

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