7 de enero de 2013

Es curioso por que en la infancia crees que puedes ser cualquier cosa que quieras, ir a donde se te de la gana. No hay limites. Esperas lo inesperado. Crees en la magia.
Luego creces y la inocencia se hace añicos.

Las realidades de la vida se interponen en tu camino y caes en la cuenta de que no puedes ser todo lo que querias ser, que quizá tengas que conformarte con un poquito menos.
¿Por qué dejamos de creer en nosotros mismos? 

¿Por qué permitimos que los hechos y las cifras 
acaben gobernando nuestra vida 
en lugar de los sueños?

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