11 de mayo de 2013

Despedida-

El viento sopló sobre mi echando largos mechones de cabello sobre mi rostro,
Notaba como me empalicedia al mismo tiempo que mi corazón daba fuertes golpes sobre mi pecho, queriendo salir en busca de él, detenerlo y decirle que le pertenecía.
Él volteó hacia atrás con una mirada triste, su mandíbula tensa y todos sus músculos contraídos, su  hermoso rostro vacilaba, como si dentro de él, librara una guerra consigo mismo en ese instante, lo examiné detenidamente como la primera vez que lo vi, sus ojos marrón claro estaban oscuros con sus pupilas completamente dilatadas, tenia un aspecto cansado, su
s cabellos revueltos, pero aún así no conseguía ser menos atractivo para mis ojos.
Algo en mi me dijo que él intentaba lo mismo que yo, examinándome como si fuera a fotografiarme en su mente para los días que seguían, mi cabeza comenzó a dar vueltas, mi corazón dio un salto y pareció pararse unos segundos, eso era la despedida, definitivamente, no había más que decir, ni más que salvar, ahí terminaba todo por lo que alguna vez lucharon, ese era el fin.
Un nudo lleno de agonía en mi garganta se apoderó de mi, quería salir corriendo a sus brasos, decirle que lo necesitaba, pero sabia que si lo hacia empeoraría las cosas más de lo que ya estaban, entonces él dio la vuelta y comenzó a caminar adentrándose en la noche, sin mirar atrás, su paso era firme pero se notaba a kilómetros que dejaba su alma en esa esquina, su amor, su fuerza, su inocencia.
Lo vi alejarse en cámara lenta, mientras mi cuerpo temblaba ante la escena trágica que estaba viviendo, me sentía un espejo al que habían golpeado y este, se quebraba en millones de vidrios rotos.
Me caí de rodillas aguardando a que ocurriera algo que me sacara del trance en el que estaba, pero nada..solo silencio, el silencio de la medianoche, las lagrimas comenzaron a fluir sin piedad, enfrente mio se acababa de ir lo mejor de mi vida, la persona que me salvó en todos los aspectos de la palabra y me enseñó a creer, creer en una realidad distinta, y allí estaba, sola, congelada, tanto por dentro como por fuera en el lugar dónde nos habíamos visto por primera vez, cuando comenzó todo, y ahora todo yacía ahí mismo, como una horrible pesadilla de las cuales siempre despertaba exaltada y nerviosa, solo que esto no era ningún sueño, no estaba dormida, esto era la realidad.

-F.P.

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